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“Hay una conexión fundamental con Mozart y también muchas referencias de nuestro tiempo”

Jorge Muñiz acaba de finalizar Fuenteovejuna, encargo de la Ópera de Oviedo para su ciclo 18/19. Partió de una premisa: “¿qué pasa cuando las cosas se ponen fatal en Las Bodas de Fígaro?”. 400 años después, así sonará la obra que inmortalizó Lope de Vega.

23 de marzo de 2017 - 01:00h. Programación

  • Fuenteovejuna, con música de Jorge Muñiz y libreto de Javier Almuzara.
  • Drama musical en tres actos. Basada en la obra de teatro homónima de Lope de Vega publicada en 1618.
  • Estreno: Teatro Campoamor, septiembre de 2018.

 

La reacción del pueblo de Fuenteovejuna es inevitable. Y el argumento legal es: lo que es necesario es lícito. Es absolutorio. Y es Jorge Muñiz esbozando sus primeras notas antes de componer Fuenteovejuna. Así empezaba su relación creativa con la obra de Lope de Vega y su nueva dimensión musical para Laurencia (soprano lírica), Frondoso (Tenor lírico), Fernán Gómez ‘el Comendador’ (barítono caballeresco), o el pueblo (coro), el personaje más importante de la ópera. “La evolución de este personaje es tremenda: desde un grupo de individuales que ven injusticias pero miran a otro lado, hasta el momento catalítico y catártico en el que Laurencia se aparece al pueblo entero después de haber sido atacada por el Comendador y todos deciden asesinarle”. 

Alicia S. Hulton


Y ahora, con música.
He terminado de escribir lo que es la partitura guión orquestal. Ahora tengo que reducirla para piano y también tengo que orquestar. Estaré trabajando todo este año en ello. 

¿Por qué Fuenteovejuna?
Si se hace una ópera nueva hoy, ha de ser una ópera que esté comprometida con nuestra sociedad. Que toque temas presentes y que provoque la conexión de la gente. Al ser un encargo de Oviedo, primer estreno mundial de su Ópera, está bien que sea una obra que tenga color español. Me apetecía buscar entre el teatro clásico y llegó Fuenteovejuna, que coincide además con el aniversario (el 400 de la publicación). Y la verdad es que es una historia tremendamente operística.

Primera vez que se aborda en formato ópera. Cualquiera le mete mano a Lope de Vega. 
Ese vértigo ya lo refleja Verdi, sin ánimo de compararme, cuando habla del respeto que supone para él escribir el Otello o Falstaff. Y sí, la verdad es que Lope de Vega es Lope de Vega, y hay que atreverse a tocarlo, porque su obra está concebida para ser una obra de teatro y no funciona como una ópera. Cuando se propuso la idea de trabajar el libreto con Javier Almuzara pensé, por sus conocimientos de teatro clásico y ópera, que era la persona perfecta. No se dedicó a recortar el texto o los personajes, reescribió la obra. Hemos hablado mucho sobre esa reestructuración. De los detalles que tiene Lope de Vega, y los que ha incorporado él para convertirla en ópera, con todo el conocimiento que tiene de la tradición. La métrica que ha usado es tan musical, que para mí ha sido muy sencillo escribir la música. 

¿Cómo es esa partitura?
El lema que tengo para la ópera es: “qué pasa cuando las cosas se ponen fatal en Las Bodas de Fígaro”. La conexión con la obra de Mozart y particularmente con Las Bodas y Don Giovanni es fundamental. El comendador de Fuenteovejuna es un noble, como el conde, y es zafio, como Don Juan. A medida que avanza la obra crece su espiral de degradación. Aunque no hay una referencia directa a Mozart, sí hay una inspiración en la estructuración de las escenas, en la interacción de los personajes y en la estructura musical de las arias, los dúos y recitativos. Por otra parte, Mozart tenía mucho interés en lo vernacular de su tiempo. Y esta ópera también. Y lo popular hoy son cosas como el motown, el jazz o incluso, en la esencia musical y en la prosodia de los textos, el hip hop. 

No será una obra contemporánea hermética entonces. 
Lo fundamental para mí es que esta obra se entienda. La claridad de la historia y la claridad de los personajes y sus cualidades personales tienen que comunicar. El público tiene que venir a las funciones y al salir haber comprendido lo que ha pasado. Y para ello no he tenido miedo de usar lo que haya sido necesario. En ciertos momentos la obra 
puede sentirse tonal, en ciertos momentos no tanto. Es muy activa rítmicamente y vamos a ver muchas tradiciones y diferentes géneros, pero conectados de manera muy orgánica. Ciertas músicas me ayudan, por ejemplo, a hacer la caracterización de la escena. 

Cuando uno está inmerso en un proceso así, ¿acaba viendo Fuenteovejuna en cada momento del día? 
Absolutamente. Llegas a obsesionarte. Tuve nueve meses sabáticos en la Universidad y fue importante poder contar con cierto aislamiento y concentración. En el momento en el que resolví el tercer acto, la escena de la muerte del comendador, fue un alivio increíble. Le mandé un mensaje a Almuzara: “¡Por fin maté al comendador!” (risas).

Cuéntenos más.
El final del segundo acto es tremendo. De la manera que Javier (Almuzara) escribió el texto, y tras el enfoque conseguido. Lo pienso y se me ponen los pelos de punta. No ya por la música o el texto, sino por lo que representa. Es la boda de Laurencia y Frondoso. Todo el mundo lo celebra, y a la vez a ella la raptan. En dos enfoques diferentes se representan la boda y la violación. 

¿Y cómo conectamos con la obra? Antes hablaba de compromiso social.
En esencia Fuenteovejuna es el triunfo de la justicia colectiva. La justicia del grupo. El mundo tiene muchos ejemplos de que individualmente no tenemos fuerza para cambiar lo que es injusto. Es verdad que al final de la obra hay acto de violencia, inevitable, porque quien tiene que gobernar es precisamente el mayor tirano. El pueblo a lo que aspira es a que haya justicia. 

Usted vive en Estados Unidos, donde es profesor de Composición y Teoría en la Universidad de Indiana. ¿Vivir allí le ha facilitado las cosas?
Aquí tienes mucha flexibilidad y oportunidad para llevar a cabo proyectos. Hay que contar con fondos privados, pero también hay esa cultura. Aunque también hay que competir, porque hay muchos compositores. En la Universidad valoran mucho el trabajo profesional. Por ejemplo, un cuarto de mi horario lectivo me lo quitan para que pueda componer. Mis alumnos vienen a aprender composición y es lógico que quieran aprender con alguien que está en activo. La propia Universidad tiene subvenciones y me ayudan a financiar proyectos. Es importante, porque si no uno se enfoca solamente en la enseñanza. Esto es música, nosotros estamos dando una instrucción profesional y tenemos que predicar con el ejemplo. 

Jorge Muñiz. Asturiano nacido en Suiza, sus padres emigrantes volvieron al Principado cuando tenía un mes. Estudió en el Conservatorio de Oviedo, con Purita de la Riva, piano; Juan Luis Ruiz de la Peña, armonía, y Leoncio Diéguez, composición. Estudió dos años de composición, en Madrid, con Antón García Abril y Zulema de la Cruz, y dirección con Enrique García Asensio. Una beca "Fulbright" le llevó a Estados Unidos, donde se instaló hace ya 20 años. Allí se casó y ha sido padre de dos hijos. Se graduó en composición musical de la Universidad Carnegie Mellon donde estudió con Leonardo Balada y se doctoró de la Escuela de Música de Manhattan con Richard Danielpour. Actualmente es Profesor Asociado de Música - Composición y Teoría, en la Universidad de Indiana South Bend. 

La música de Jorge Muñiz ha sido interpretada en España, Italia, Alemania, Francia, Singapur, Australia y Estados Unidos por conjuntos como la Orquesta Filarmónica de Estrasburgo, la Orquesta Sinfónica de Sevilla, la Orquesta Sinfónica de Málaga, la Orquesta Sinfónica de Asturias, Oviedo Filarmonía La Orquesta Sinfónica de Bend, el Quarteto Das Scardanelli, el Cuarteto Euclid, la Cámara XXI, el Duo Ahlert & Schwab, el Cuarteto Quiroga, entre otras. En octubre de 2010, la Orquesta Sinfónica de South Bend presentó el estreno mundial de Requiem for the Innocent, escrito en recuerdo de las víctimas del terrorismo en todo el mundo, con el solista barítono Ivan Griffin y cinco coros. La Orquesta Sinfónica de South Bend estrenó su Concierto para piano No. 2, American Nights en primavera de 2014, con la pianista Ilia Ulianitsky. En enero de 2012, el oratorio de Muñiz Oda a Jovellanos para tenor, coro y orquesta se estrenó en CD y DVD en España, con el tenor Joaquín Pixan, el Coro Príncipe de Asturias y la Orquesta Sinfónica de Asturias. En 2012, la Vesper Chorale y la Orquesta de Cámara realizaron el estreno mundial de su Stabat Mater para el alto, el coro y la orquesta con la mezzo-soprano Lisa Bloom, dirigida por Wishart Bell. La Nueche de San Xuán para flauta y arpa se publicó en CD en 2011 con la Orquesta Sinfónica de Singapur. Otros recientes estrenos incluyen Duende, una nueva obra de cámara para el Mizzou New Music Ensemble de la Universidad de Missouri; Quinteto para piano nº 2, Mississippi para Cuarteto Quiroga y el pianista Javier Perianes, encargado por las Jornadas de Piano Festival Internacional de Piano Luis G. Iberni en Oviedo.

   Además de haber ganado el Primer Gran Premio del Concurso Europeo de Jóvenes Compositores, Muñiz ha ganado varios premios internacionales como el Premio de Composición de la Ciudad de Alcobendas, el Premio de Composición Flora Prieto, el Premio de Música de la Fundación Guerrero, el Premio de Música Joaquín Turina y Sociedad Española de Autores Competencia de Jóvenes Compositores. En la Universidad Carnegie Mellon, Muñiz ganó el concurso de cuarteto de cuerdas y el H. G. Archer Premio de composición sinfónica. Muñiz es también el recipiente de varias becas y becas de Fulbright y Rotary International, entre otras.

    Próximos estrenos de obras encargadas incluyen Stabat Mater Speciosa, en beneficio de la casa de Hannah's House; un nuevo concierto para saxofón y orquesta para el saxofonista ganador del Grammy Timothy McAllister; y Portraits of the Heartland, una obra en solitario para el guitarrista clásico Adam Levin. 

 

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