Sobre la ópera
Macbeth, de Giuseppe Verdi, se estrenó en el Teatro alla Pergola de Florencia el 14 de mayo de 1847. El libreto de Francesco Maria Piave retoma fielmente la tragedia homónima de William Shakespeare. El drama del bardo inglés está considerado como una obra maldita, pero una de sus tragedias más acabadas y perfectas. La obra de Shakespeare trata el tema de la ambición de poder y del miedo. Pero sobre todo trata del asesinato, de una sucesión de crímenes que nos sumerge a todos en una terrible pesadilla.
Musicalmente, el Macbeth de Verdi es una obra de arte con momentos musicales de una belleza magnética. Verdi descubre en contacto con el universo shakespeariano mundos sonoros nuevos, de una modernidad desconcertante. La música de Macbeth refleja la violencia del drama, su oscuridad, su nobleza y también los momentos grandiosos y palatinos, así como el mundo terrorífico de las brujas. En definitiva, la música de esta ópera refleja toda la poesía y belleza de la obra de Shakespeare y la clara evolución del gusto tímbrico de Verdi.
El primer Macbeth había ocupado un lugar destacado entre las obras del Risorgimento. La segunda versión (París, 1865), que veremos en Oviedo, tuvo que esperar al renacimiento verdiano en el siglo XX para alcanzar el lugar que le correspondía dentro del repertorio operístico italiano. Así pues, la versión actualizada de Macbeth acabó por imponerse a la primera, estilísticamente más homogénea, pero incapaz de soportar la comparación con el lenguaje más refinado de la revisión de 1865.