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"Necesitamos una oportunidad para demostrar lo que valemos"

Hablamos con Pablo Romero. Músico y gestor cultural en Londres. Y en el fondo, una entrevista homenaje a todos los estudiantes que han hecho prácticas con nosotros, una media de diez al año.

23 de junio de 2016 - 02:00h. General

Welcome. Es como si la foto que Pablo nos manda hoy desde la Royal Opera House de Londres cerrase un círculo perfecto. El que comezó un octubre de 2014 cuando nuestras caras en la oficina de la Ópera de Oviedo, suponemos, expresaban algo similiar. Welcome, Pablo. Bienvenido a tus prácticas en la Temporada.

   Músico de antemano, por el Conservatorio Superior de Música de Oviedo, llegó tras cursar Producción de Audiovisuales y Espectáculos en el CISLAN, con un convenio para hacer su FCT (Formación en el Centro de Trabajo) en la Temporada 2014/2015. En realidad, explica "la razón inicial por la que decidí estudiar Producción siempre ha sido para enfocarlo al mundo de la ópera y confluyeron dos cosas esenciales, que en Langreo hay un centro oficial que imparte este ciclo, que abarca además producción de Radio, Televisión, Cine y Espectáculos/Eventos, y que en Oviedo tenemos una temporada de ópera estupenda en la que podría especializarme y adquirir conocimientos prácticos". Pablo Romero forma parte de un estupendo grupo de futuros profesionales que año a año pasan por la Fundación (a una media de 10 por ciclo), gracias a convenios, entre otros, con CISLAN, ESAD, Conservatorio Joaquín Rodrigo de Valencia, Universidad de Oviedo, Universidad Complutense de Madrid, Colegio Inglés de Asturias, Facultad de Bellas Artes de Urbino y, ahora, el Conservartorio Superior de Música de Oviedo.

Desde agosto de 2015, Pablo Romero trabaja en Londres, en una agencia de representación de cantantes de ópera y directores de orquesta, Robert Gilder & Co. "Gestiono desde Londres nuestra oficina de Nueva York (cosas de la globalización...) y el pasado otoño estuve dos meses allí organizando la temporada de audiciones para nuestros cantantes de EE.UU." A ver, que llegarías lejos nos dimos cuenta enseguida aquí en Oviedo, pero vemos que te lo has tomado al pie de la letra, Pablo. ¿Nos echas algo de menos?

Echo de menos la vida del teatro (cualquiera que trabaje en el gremio, sabe de lo que hablo). Es verdad que en cierto modo sigo involucrado en el mundo de la ópera, pero me falta el día a día en el teatro. Creo que una vez que adquiera experiencia en Reino Unido, intentaré acceder a algún puesto en una compañía de ópera. Afortunadamente aquí hay oportunidades y es triste admitirlo, pero en España estamos viviendo una de las etapas más negras de la gestión cultural pública (y de la ópera en especial); me vienen a la mente las temporadas de A Coruña, Murcia... que si no han desaparecido, han quedado tremendamente mermadas. La cultura es un motor económico indispensable y más aún en un país que apoya una de sus patas en el turismo. 

- ¿Qué te llevas del periodo de prácticas?

En el plano profesional, me llevo una experiencia estupenda, el equipo en Oviedo no es muy grande y eso ha sido esencial para que al final haya podido tocar todos los palos. He vivido el espectáculo desde otro punto de vista completamente nuevo y siento que relamente he aprendido mucho. En el plano personal, creo que el hecho de que esté escribiendo estas líneas es un ejemplo claro de lo bien acogido que fui y de cuánto he sentido el aprecio de todos.
 
- ¿Fueron lo que esperabas?

Sabía que llevar a escena un espectáculo de las dimensiones y calidad que se presentan en Oviedo no era una tarea fácil, pero sinceramente, uno no es consciente de todo el trabajo que implica, hasta que se ve metido en medio de todo ese engranaje. Surgen problemas sobre la marcha que necesitan rapidez y sobre todo conocimiento del medio para solventarlos. El público ve el resultado final y de vez en cuando la Ópera de Oviedo abre pequeñas ventanas en las redes sociales (genial la iniciativa) para mostrar parte de ese proceso, pero no deja de ser una pequeña dosis... sólo los que están dentro saben el esfuerzo que implica. La clave en Oviedo no está en la cantidad de personal, está sin duda en su calidad. 


- ¿Pensabas hacer tareas, más o menos importantes?

Siempre fui muy realista, en unas prácticas de tres meses no esperaba adquirir grandes responsabilidades, aún así, al poco de empezar, comencé a sentirme muy útil y creo que mi paso por la Ópera de Oviedo ha sido muy bien recibido por todo el equipo. Por supuesto mi trabajo siempre ha estado supervisado y he recibido valiosísimos consejos que me han hecho ganar muchísima confianza, pero no tengo la sensación de haber pasado por allí para cubrir un trámite. Me habéis hecho currar (y yo encantado).
 
- Pregunta típica, pero no me resisto. Cuéntanos alguna anécdota 

Una de mis funciones era recibir a los cantantes que iban a Oviedo a audicionar para la Dirección Artística, explicarles todos los pasos a seguir hasta el momento de salir a cantar y, en general, hacer que se sintieran lo más confortables posible, porque dada la situación, en la que se están jugando un rol en próximas temporadas, los nervios siempre están a flor de piel y juegan malísimas pasadas. De las audiciones hay varias... desde una soprano que se puso el vestido del revés, otro que se quedó encerrado en el camerino porque no se acordaba que había echado la llave por dentro..., hasta incluso alguien que se olvidó los zapatos en el hotel y audicionó en zapatillas. No pasa nada, al fin y al cabo, lo que importa es que canten bien.
  
- ¿Te ayudaron las prácticas a decidirte por algún camino?

El camino lo tenía más o menos decidido, pero mi paso por Oviedo ha sido clave en lo que vino después. Ellos me propusieron para el trabajo que tengo ahora. En España no tenía ninguna opción para continuar por este camino, de manera que puede decirse que la Ópera de Oviedo ha sido esencial en mi porvenir. Sin vanidad quiero decir que toda una generación de gente súper válida estamos sin futuro en nuestro propio país y lo único que necesitamos es que nos den una oportunidad para demostrar lo que valemos. La Ópera de Oviedo me ha ayudado a encontrar esa oportunidad y ese pequeño gesto a mí me ha cambiado la vida. De acuerdo, lejos de casa... pero profesionalmente feliz.

 

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