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Así será la 70 Temporada en Oviedo

El tercer título de la saga del anillo de Wagner levanta el telón de la 70 Temporada, que discurre después por tres obras maestras del repertorio italiano, y culmina con una ópera nunca antes vista en el Teatro Campoamor, Palléas y Mélisande, en el centenario de la muerte de Debussy.  

 

 

26 de enero de 2017 - 01:00h. Programación

Siegfried. Vuelve la música eterna de Wagner para abrir la Temporada.

El ciclo de El anillo del Nibelungo de Richard Wagner, representado por primera vez en la temporada lírica de Oviedo, prosigue su curso con Siegfried, el tercer título de esta saga de 16 horas de música que Wagner tardó un cuarto de siglo en componer.

    Siegfried se estrenó el 18 de agosto de 1876 en el Festival de Bayreuth y su trama argumental se ubica después de El oro del Rhin (el prólogo), y de La Walquiria (la primera jornada). El huérfano Siegfried ha sido criado en el bosque por el herrero nibelungo Mime, que lo acogió para que le ayudara a recuperar el tesoro de los nibelungos custodiado por el dragón Fafner. Siegfried lucha contra las imposiciones de los dioses, en un universo donde hay que renunciar al amor para alcanzar el poder, en un contexto de total actualidad, donde la Naturaleza herida es un personaje más, y la corrupción el enemigo que intenta vencer. Con pasajes musicales tan extraordinarios como la forja de la espada Nothung en el primer acto, la pelea con el dragón en el segundo, o el dúo de Siegfried y Brünnhilde en el tercero, la obra levantará el telón del 70 ciclo operístico de Oviedo, coincidiendo con el 125 aniversario del Teatro Campoamor.
 

Il Trovatore. El duro drama medieval de Verdi.

Il Trovatore (1853) es la segunda ópera de la trilogía popular verdiana, junto con Rigoletto (1851) y La traviata (1853), que inicia un distanciamiento imparable respecto de todo lo que suponen sus obras del primer Romanticismo. Con libreto de Salvatore Cammarano, está basada en el drama castellano El Trovador de Antonio García Gutiérrez y posee un argumento que no se ahorra situaciones escabrosas: una ejecución en la hoguera, una muerte en el patíbulo, un niño abrasado, un suicidio con veneno, un duelo en un palacio…

   Verdi creó para la ocasión una serie de melodías de compleja interpretación, con un ritmo vigoroso como nunca se había visto en la lírica italiana. En pocas óperas verdianas se presentan los cuatro registros de la voz con tal prestancia y exigencia. El mítico tenor Enrico Caruso dijo que “para hacer un buen Trovatore sólo hacen falta los cuatro mejores cantantes del mundo”. 


L’elisir d'amore. La deliciosa obra maestra de Donizetti.

Una de las óperas más populares de Gaetano Donizetti, por su humor y su calidad musical, que presenta además una de las arias más conocidas de la historia del género, "Una furtiva lágrima". No se trata de una ópera bufa más, sino una sátira elegante y sofisticada en la que se combinan muchos géneros y en la que todo gira alrededor de un supuesto elixir que infunde la chispa del amor, que de hecho ya existía, en una pareja de jóvenes. 
   
   La pieza ya impresionó a los críticos de la época, tras su estreno en Milán en 1832. Junto con Il Trovatore, esta ópera que se presenta en noviembre en el teatro Campoamor, tendrá función de "Viernes de Ópera". 


Andrea Chénier, el amor en tiempos revolucionarios.

Odio, violencia, guerra civil, resentimientos, lucha de clases, y por sobre todo eso, el amor apasionado. Son todos estos aspectos de la propia vida que, envueltos en una cruenta revolución y protagonizada por un personaje que existió en realidad (el poeta francés André Chénier, ejecutado durante la Revolución Francesa) se mezclan para darnos una de las más representativas óperas del período verista italiano. Es además la obra más célebre de su compositor, Umberto Giordano, que tenía 27 años cuando la creó. La Ópera de Oviedo cumple, programándola en diciembre, con el 150 aniversario de su nacimiento.  

   El éxito acompaña a esta ópera desde su estreno en La Scala de Milán en 1896, a lo que contribuye sin duda un muy reseñable libreto escrito por Luigi Illica, uno de los grandes libretistas de Puccini. El aria más conocida de Andrea Chénier es “La mamma morta”.


Pelléas et Mélisande. Una oda a la belleza.

Otro aniversario. Cien años del fallecimiento de Claude Debussy, fundador de la Escuela Impresionista musical y precursor de gran parte de la música moderna por su excepcional manejo de la armonía. Su recuerdo se materializa en la Temporada lírica de Oviedo con el quinto y último título, y con la programación de su única ópera completa: Pelléas y Mélisande. Será la primera vez que esta obra maestra del género pise el escenario del Teatro Campoamor. 
   
   Antes de su estreno en París en 1902, Debussy trabajó en esta obra durante diez entregados años. El argumento es sencillo. Basado en la trágica historia de la Edad Media de Paolo Malatesta y Francesca de Rimini, se presenta un triángulo amoroso entre dos hermanos (Pelléas y Golaud) que se sienten atraídos por la misma mujer (Mélisande). Pero más allá de eso, la obra trata los conflictos imperecederos y universales del género y del hombre: amor, engaño, celos, violencia, locura y muerte. Las influencias más próximas en la composición de esta ópera las encontramos en Wagner (Tristan e Isolda; Parsifal). Su proyección futura y belleza ya fueron predichas con impotencia por el propio compositor: “¿qué se puede escribir después de Pelléas?” se preguntará años después, incapaz de concluir la ópera La caída de la Casa Usher. 

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