Ópera de Oviedo

06/12/2011

"La primera vez que canté para alguien tenía seis años e iba disfrazada de mariposa"

Algunos de nuestros seguidores en Facebook nos ayudaron a hacerle una entrevista a la soprano Sondra Radvanovsky unos días antes de su debut de la Norma en Oviedo, dejando sus preguntas en el muro de nuestra red. Ella escogió seis de esas preguntas:

Ver más

Compartir

15/10/2011

Hazte el profano y pregúntale a Emilio Sagi en qué consiste su trabajo de director de escena

“Apasionante, desde luego, pero también tremendo: Hay que sudar lo suyo, incluso en esta producción de ‘La italiana en Argel’ que Oviedo coproduce con Bilbao, Lausanne y Santiago de Chile, y que por tanto ya está trabajada y es más llevadera, pero el esfuerzo previo es duro: hay que estudiar concienzudamente la obra hasta tener muy clara tu idea, por dónde la quieres llevar, qué quieres resaltar, cómo la ves en imágenes, cuáles son sus colores, su ritmo, qué es lo que caracteriza cada personaje. Luego hay que coordinarse con los colaboradores, con escenografía, con vestuario… luego los ensayos, la visión del maestro, la dirección de los cantantes como actores… y, al final, siempre hay algo que se termina escapando, el resultado nunca corresponde exactamente a lo que habías soñado. Incluso a veces para bien”.

Ver más

Compartir

30/09/2011

"¿El elogio más bonito?... que tengo la voz como el chocolate caliente"

vivica_genaux_120

“La primera vez que me subí a un escenario fue para cantar ‘La italiana en Argel’, conque ¿qué te puedo decir para recomendarla? ¡Que me encanta! Nací en EE UU, me gustan los musicales de Broadway y ‘La italiana’ no te creas que está muy lejos de ellos. Mucho más con esta divertida producción de Emilio Sagi, tan viva, ágil, tan colorista, con un ritmo perfecto, repleta de movimiento”. 

No hace falta que lo diga: se ve que Vivica Genaux disfruta una barbaridad ensayando su papel de Isabella en ‘La italiana en Argel’. Y que se identifica con las mezzos rossinianas: “Son mujeres fuertes, arrasadoras en escena, todo se mueve a su alrededor: dirigen la acción”. Hay que verla. Es una cantante que actúa, una actriz que canta. Y se define como tal: “Antes buscaba la perfección en el canto. Ya no, esa etapa está superada. Ahora lo que me importa es divertirme en escena, vivir el papel: ésa es la clave para que el público también se divierta. En el fondo, los roles cómicos son los más difíciles. No es fácil combinar la concentración con la ligereza que exigen.¿El personaje con el que mejor me identifico? Pues otro Rossini: el de ‘La Cenerentola’.

-Después de lo dicho puede no parecerlo, pero el caso es que Vivica se declara enamorada de la música barroca. “Fue mi primera actuación en público, con una orquesta barroca. Y estoy convencida: para cantar bien Rossini es preciso amar el barroco. Haendel es mi pasión. Me encantaría dominar su repertorio, pero ¡es tan difícil! Lo canto, pero evito ciertos papeles demasiado exigentes. Ya llegarán…, porque, en el fondo, me encantan las dificultades, los retos, jamás me negué a nada que me propusiera un director de escena, por mucho esfuerzo que requiriese. De ser soprano y no mezzo, no pararía hasta dominar la Reina de la Noche de ‘La flauta mágica’, no te digo más, si seré atrevida. La música me hace feliz y no pienso dedicarme a otra cosa. Empecé a estudiar biología, pero enseguida me di cuenta del error. ¡Cantar es algo increíble! Un ejercicio tan absorbente como el de los atletas. Por eso no hago ejercicio y le tengo miedo a las dietas: cuido mi cuerpo cantando, que ya es bastante. Y no tengo manías ni supersticiones. Los días de función sólo pido calma, hablo lo menos posible, me como un buen filete, duermo la siesta, vocalizo… y a cantar. Lo que no temo son los blancos en escena. Al final, no sé por qué extraña razón, el texto sale solo, sin problemas.” 

-¿El mayor apuro que viviste en un escenario?

- Fue tremendo y a la vez divertido. Un ensayo general de ‘Alahor en Granada” de Donizetti, con Flórez, en el Maestranza de Sevilla. Yo tenía que salir subida a un caballo, el escenario estaba lleno de humo y el pobre caballo se puso a estornudar sin parar… No había manera… Al final se calmó, pero evidentemente descartamos el humo en las funciones. Ni humo ni estornudos. Aunque lo más gracioso que vi en un escenario no lo viví yo, pero lo presencié, como espectadora. No te voy a dar datos. Fue un momento en que el barítono ordena al coro que se acerque y va el coro y desaparece en estampida por los bastidores. Nunca se me olvidará aquel ataque de risa”.

-¿El elogio más bonito que me dedicaron? Estoy estudiando español y sé que lo llamáis piropo. Me dijeron uno precioso: que tengo la voz como el chocolate caliente.

 

 

Compartir

22/09/2011

"Adoro los teatros a la medida del hombre"

Ver más

Compartir

12/09/2011

“¿Anécdota?, recuerdo una Luisa Miller en la que el tenor, muy famoso por cierto, cuando tenía que matar al bajo, a Wurm, se equivocó y se cargó al barítono, a Walter”

Gabriel Bermúdez tiene “El Murciélago” archisabida. La ha cantado en Zúrich más de cuarenta veces, y no es un decir, pero en el personaje de Falke, no en el de Eisenstein, que lo canta por primera vez en Oviedo, convencido de que da mucho juego: “Un caradura desaprensivo con la dificultad de que no puede resultar antipático”. Un trabajo duro. Casi está presente en todas las escenas pero en los ensayos se ve que disfruta como un crío con juguete nuevo. Eso dentro del escenario, porque fuera, entre bastidores, aprovecha la mínima pausa para relajarse a pierna suelta. “Me ha llegado el momento de la opereta”, dice riéndose de sí mismo. “Dentro de nada, tengo que cantar el Danilo de ‘La viuda alegre’ en Dortmund, así que este Eisenstein me viene de perlas”. Le ha llegado el momento, sin más. Tras una provechosa década en el elenco de la prestigiosa Opernhaus de Zurich, cada vez son más teatros los que reclaman su voz por toda Europa y ha decidido dejar Zúrich para instalarse en Madrid, su ciudad natal. Esta tarde la escena a ensayar no es de las complicadas. El momento del primer acto en el que desata su furia contra la incompetencia de su abogado, el doctor Blind de Francisco Vas. Todo son bromas entre ambos cantantes. A Mario Pontiggia se le ocurre otra buena idea: enlazar un tartamudeo de Blind (“Can, can, cant, cant…”) con un contundente desahogo de Eisenstein: “¡Cantamañanas!”. Bordado el trabalenguas del “cantamañanas”, nos deja robarle un poco de tiempo para cuatro preguntitas en el camerino.      

 

 ¿Qué pretende transmitirnos esta opereta?

- La alegría de vivir. Es un juego muy teatral, con extravagantes personajes al borde de lo inverosímil. Ten en cuenta que está compuesta en un momento de grave crisis económica en Viena y su intención es la pura evasión. Disfrutar del ahora mismo sin pensar en el mañana.  

 ¿Qué papel cantarías de haber nacido con otro sexo? ¿Y con otra tesitura?

- Violetta, la Butterfly. En tenor, don José. Ya ves, no te asombres: en el fondo voy de romántico a la antigua.

 Tu mejor momento en el escenario, el que justifica todo lo que has sacrificado.

- Unos cuantos. Mi debut en Zúrich, sin ensayos, en el último momento, como el Marcello de “Bohème”. Lo mismo, a última hora, el Silvio de “Pagliacci”, o el Fígaro del “Barbero”.  O el Nardo de “La finta giardiniera” con Harnoncourt a la batuta. Al final, cae el telón y me digo: ¡Fantástico! ¡Puedo hacerlo! También lo pasé muy bien esta última temporada cantando en Bastille el Arlequín de “Ariadna en Naxos” dirigido por Philippe Jordan, en la estupenda producción de Laurent Pelly.     

 ¿Tienes algún ritual, manía o amuleto para salir a escena?

- Algunas bobas, como llevar siempre la misma o parecida ropa interior o evitar si puedo, como buen teatrero que soy, el color amarillo. Y procuro no hablar ni una palabra el día que hay función.

¿Qué cantarías fuera de un teatro?

- Rancheras. Jorge Negrete.

¿Alguna anécdota divertida?

- Recuerdo una muy graciosa, en una “Luisa Miller” de Zúrich, en la que el tenor, muy famoso por cierto, llegó a cantar sin ensayar y, al final, cuando tenía que matar al bajo, a Wurm, se equivocó y se cargó al barítono, a Walter. Como pudo, el barítono moribundo le hizo una señal y acto seguido apuñaló también a Wurm. Allí quedaron tirados los dos y el telón cayó como si tal cosa.      

bermudez

 

 

 

Compartir

05/09/2011

Unos segundos con Orlofsky

 

jossie_630

Jossie Pérez debuta el papel del Príncipe Orlofsky en Oviedo y está encantada por incorporarlo a su repertorio. No hay más que verla para comprobar lo mucho que disfruta, cuando además, personalmente, es justo lo contrario de la tiránica altivez del personaje. De una gentileza encantadora. Hace un rato ensayaban la cómica salida de Eisenstein y Frank de la fiesta del segundo acto y, aunque Jossie interviene en la escena, encuentra un segundo para definirla: Es una función muy particular, una puesta al día de la más célebre de las operetas. Al incluir los diálogos traducidos al castellano, se comprenden sin dificultad y son tan divertidos… Creo que es la más prototípica del género: el clásico tira y afloja entre hombres y mujeres, algo de ahora y siempre. Yo la veo como una función muy contemporánea, pero en el fondo vuelve a ser el Cherubino escondido en “Las bodas de Fígaro”.    

Compartir

01/09/2011

‘Si no fuese cantante sería... paleontólogo’

Ayer, en los ensayos de Die Fledermaus, Carlos Bergasa (‘Frank’) nos hizo alguna que otra confesión ‘inconfesable’, y nos dio varias razones para que el público no se pierda esta ópera.

Ver más

Compartir
Ópera de Oviedo

Diseño y desarrollo: Impact5

Síguenos en