Antecedentes e historia
Los antecedentes de la actividad lírica de Oviedo, y del actual teatro Campoamor, se encuentran desde el siglo XVII en la casa de comedias, situada en la plaza del Fontán, que estuvo en funcionamiento durante todo el siglo XIX y de la que aún se conserva la fachada. Además la ciudad tuvo varios teatros y circos provisionales, entre los que se pueden destacar el Lesaca y el Circo de Santa Susana, así como algunas propuestas que no llegaron a plasmarse, como el Teatro del Fontán, de César Argüelles (1880).Entre la actividad operística decimonónica en la casa de comedias del Fontán destacan actuaciones como la del tenor Enrico Tamberlik en 1882. Y en el Teatro-Circo de Santa Susana, cinco años después, el tenor ovetense Lorenzo Abruñedo cosechó grandes éxitos cantando La Favorita, Un Ballo in Maschera, Ernani y Fausto.
El nuevo teatro surgió por iniciativa de una comisión municipal que funcionó desde 1876 y en su gestación e, incluso, denominación tuvo un papel esencial el escritor Leopoldo Alas, “Clarín”, entonces concejal de la corporación municipal.
El Teatro Campoamor , fue un proyecto de los arquitectos Jóse López Salaberry y Siro Borrajo Montenegro. Las obras de construcción fueron dirigidas por el arquitecto municipal Juan Miguel de la Guardia. Exteriormente es un edificio exento, de planta rectangular y cuatro fachadas. La fachada principal es de estilo neoclásico, está formada por el piso bajo almohadillado, siendo más original la segunda planta al optar por la solución adintelada sobre pilares. El tercer piso no estaba contemplado en el proyecto original, ya que la fachada del antiguo teatro estaba rematada por una original cornisa, en cuyo tímpano del frontón estaban esculpidas las máscaras de la Tragedia y la Comedia. También se han alterado las cubiertas, y tras desaparecer, durante los sucesos revolucionarios de octubre de 1934, se han eliminado las dos grandes esculturas de los cuerpos extremos de la fachada principal, obra de Cipriano Folgueras. La planta de la sala opta por una solución semicircular prolongada por dos muros parelelos al muro perimetral exterior; si bien el vuelo de los palcos en el interior de la sala dibuja una herradura.
La inclusión de un mecanismo de gatos elevadores bajo el patio de butacas, permite utilizar éste como sala de baile, al recuperar el plano horizontal respecto del escenario. El teatro se equipó con importantes medidas de seguridad para la época como telón antiincendios y bocas de riego múltiples.
La sala influenciada por el madrileño teatro de la Comedia es una herradura en tonos oro y tapizada toda ella en rojo, al igual que el telón de boca que tiene en el centro el escudo de la ciudad. De la bóveda de la sala de influencias greco-latinas está suspendida una bellísima araña que pesa novecientos kilos. En el vestíbulo principal, en el primer piso está el busto de don Ramón de Campoamor, el poeta asturiano que da nombre al teatro.
Por último destacar el Salón de Té del segundo piso, un amplio espacio dividido en dos zonas, la interior que da acceso a las escaleras de los pisos y a los palcos y localidades de principal, y la parte exterior con unos enormes ventanales que proporcionan una gran luminosidad al salón y en su momento fueron de una gran modernidad, este ámbito concluye con cinco espectaculares arañas. Son de destacar los antepalcos del Ayuntamiento situados en el primer piso.
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